Osvaldo Ulloa
Me sacaron el corazón frente a mis ojos
Me sacaron el corazón y frente a mis ojos
como si fuera una cebolla
fueron sacando capa tras capa
hasta dejar este vacío que llevó en el pecho
y que pesa más que un corazón de hierro.
En la primera capa estaban mis juegos de niño
mi tambor los palitroques la bicicleta
y los gritos de mi madre llamándome a almorzar
en la otra capa estaban mis primeros besos
esos que tenía en el gusto de lo nuevo y de lo cósmico
también estaban las conversaciones con los amigos
entrelazadas con las canciones de los beatles y los rolling stone
y un aroma a flores de verano que inundaba mi calle
en la siguiente capa había muchas convicciones
en el hombre y la mujer nuevos en el pan para todos
y el recuerdo de Víctor Jara estrechando mi mano adolescente
con la misma mano que le destrozaron en el estadio Victor Jara
en las últimas etapas estaba la poesía que yo había escrito
y muchos muchos amigos muertos
y la desesperación de que el único salvavidas
estaba envuelto en llamas como Rodrigo Rojas De Negri
entonces el dolor y la desesperación circulando la sangre
y luego ya nada más ya nada más un vacío lleno de oscuro mental.
Miré como me torturaban
y fue una tortura más
Abrí la puerta y en la pieza sobre una camilla
me estaban torturando estaba desnudo
y los golpes eran insoportables
amenazaban con hacerle lo mismo mis hijos
me mantenían despierto mojándome con orina.
No sé porqué pero no atiné a cerrar la puerta
me quedé mirando la escena sin creer
que fuera posible que le hicieran eso un ser humano
sin creer que era a mí al que le estaban haciendo
coincidir la sangre con la electricidad
el terror con los nervios
y de mi mente salía un caos como si el universo
todavía no hubiera nacido.
Esto estaba más allá del tiempo y del espacio
ellos tampoco se dieron cuenta de que yo miraba
ellos no se dan cuenta de que los sigo mirando
grabo sus rostros sus palabras sus gestos
para que en el infierno no todo me parezca desconocido.
Demasiados sin dormir días y noches no
no cabe en la cabeza tanta pesadilla
cuando no te dejan dormir y la pesadilla
se adueña de la realidad comencé a gritar como un loco
y me dije ahora sí que estoy mal me lo decía el mal
me preocupé por el tiempo en que tardaría en recuperarme
si no me moría luego cerré la puerta partí a mi trabajo
y me puse a hacer cosas pendientes sin querer saber
cómo terminó esa escena que ya debe haber concluido
hace muchos años o quizás siga presente en alguna parte
en alguna casa secreta en algún rincón de mi cerebro.
Fui uno de los que fue al infierno
En un pasillo de cinco metros
yo deambulé por el camino al infierno
y eso que mi nombre no es Orfeo
caminaba un par de kilómetros
entraba en la muerte por puertas inexistentes
los demonios salían de mi cabeza
también me los ponían ex profeso.
Ha sido el viaje más largo de mi vida
tanto como que acabó en mi muerte
mis tibias y mi calavera
las puse sobre el fondo de la noche
e hice mi bandera pirata e intenté salir al mar
pero el mar era ese pasillo de baldosas
olas planas olor a orina en lugar de la brisa marina
los barrotes no estaban enterrados en el cemento
todas están clavados como lanzas en mi corazón
no sé por qué me dolía tanto si estaba muerto
no sé por qué me duele tanto si sigo muerto
ese pasillo era mi agonía vigilada
mi sepultura y descomposición estas palabras no son más que el eco
de mis pisadas en ese pasillo sin fin.
¿Me mataron o sobreviví?
Me pusieron boca abajo y la metralleta la nunca
cómo saber si dispararon o no
cómo saber si soy yo o el fantasma de mí mismo
debo confesar que fue tal el horror
que me metí en mi sombra
como en un útero de asfalto.
Ahora la duda me acosa a cada paso
Me picotea el corazón como un pájaro de metal
me saca las ideas como una fuerza sobrehumana
y los sentimientos se quedan colgando
foto afirmadas con gancho para tender la ropa
fotos secándose ¿ de mi sangre ?
¿ fotos sacándose mi sangre?
fotos iguales a todos los cumpleaños de niño
paseo con los padres la ceremonia de mi matrimonio
y las de los hijos en diferentes edades
y al final ¿ la que salió los diarios ?
yo acribillado ¿manchado mi propia sangre ?
¿ era mi foto o la de mi hermano?
Nunca sabré si esa noche cuando me emboscaron
y me tiraron contra el piso y me pusieron la metralleta
en la nunca nunca sabré si dispararon o no
tal vez da igual si lo hicieron o no
tal vez es lo mismo si el de la foto del periódico
soy yo o mi hermano
lo que importa es esta sordera de pesadilla
esta mudez de sentimiento: mi piel fría y sudorosa.
La relegación como otra
tortura más
El frío como arma para doblegar la voluntad
la ráfagas de viento húmedo duelen
como latigazos con espinas
como alas de metal volando mis sentidos.
Un día hundido por la fiebre en el delirio no supe
si el viento helado entraba por la ventana rota
o por algún forado que tenía en el corazón
una corriente de aire hermana de la corriente eléctrica
las dos me comieron con avidez los nervios
por eso veces se me empañan los ojos
como los vidrios de una ventana en infvierno.
Por eso los besos tienen sabor a escarcha
de esa que cruje bajo las pisadas
yo he pisado mis besos y los he quebrado
y me ha dolido otro dolor como cortarme con vidrios
el corazón.
Me gustaría dormirme junto a un cuerpo tibio
y que la tibieza resucitara lo que el frío mató
ya no quiero que tiemblen mis manos
las quiero para acariciar
y lavarme los ojos en lágrimas sin culpa
por no haber sido capaz de resistir esa tortura
y refugiarme en la locura.
Mi buen samaritano soy yo
Me agacho sobre mi cuerpo torturado
y como si fuera un hermano caído
me levanto pesa la locura más que el hierro
me levanto pesan las herídas más que los ríos rojos
me levanto pesan las humillaciones más que cruces de Cristo
y dándome ánimo ánimo Osvaldo me trató con compasión
no te caigas resiste amigo ten fuerza
me digo a mí mismo
arrastro mis piernas no camino
pero voy entero íntegro
a pesar del lamentable estado en que me dejaron.
Me da fuerza a seguir adelante
ver como se sacan las balas los acribillados
como aparecen en nuevas marchas los detenidos desaparecidos
(son sus fotos en pancartas que ellos mismos portan)
me da fuerza ver cómo la vecina solidariza con su vecina
y como un joven estudiante escribe un poema
en contra del hambre
en contra de la injusticia.
Me da fuerza - en resumen -la vida.
Vivo la muerte de mis hermanos
No me subieron a un avión
ni me abrieron con un corvo el vientre
tampoco me arrojaron al mar
pero me subieron hasta casi donde no se resiste
ni la fiebre ni el horror
y abrieron mi corazón para que lo poblara
la angustia la desesperación
luego me arrojaron a la ciudad como al mar
a sucuchos de mala muerte y peor vida
y el pan de cada día me lo negaron
con pretextos ensangrentados.
No me he enterraron en una fosa común
pero sí me enterraron en mí mismo
como en una celda de cemento fría y húmeda.
he estado en mí sin juicio alguno
pero de vez en cuando me torturan con los aniversarios
a los que le suman la tortura psicológica
como internarme en la risa de las pantallas de televisión
en ese territorio donde no hay caminos ni salidas
y el frío mortuorio entra en mi sangre y repto sobre la sangre.
En verdad no soy un detenido desaparecido
pero soy un detenido alguien que se para
antes de decir la verdad a los asesinos que andan sueltos
y soy un desaparecido busco preguntando dónde está
el muchacho idealista que luchaba contra la dictadura
dónde está el joven enamorado de la libertad y la justicia.
No me subieron a un avión ni me rajaron el vientre
ni me lanzaron al mar
pero lo que hicieron conmigo se parece tanto a eso
que a veces grito buscándome
y me desespero porque pasan los años y no me encuentro.
Tortura permanente
más allá de la dictadura
Estoy libre o sigo preso en la fría celda?
Parece que un día me vomitó la cárcel
y caí en un lugar desolado espejo
de lo que había quedado de mí
después de los golpes y la locura.
Desde entonces como una placenta de cemento
me encarcela vaya donde vaya :
por eso no me oyen aunque griten mis heridas
por eso no puedo acariciar el cuerpo de mi mujer
por eso estoy enterrado antes de estar muerto
¿o es que acaso me asesinaron junto a los otros
y no soy más que un alma en pena un alma en angustia?
Estoy muerto pero estoy vivo
A veces me enterraba en mí mismo
pero no era en la tierra ni en la carne
era en un hielo que atrapaba mis pies
y que luego trepaba por mis venas
paralizando la sangre.
El corazón se convertía en un pedazo de hielo
y yo ni siquiera sabía quien era yo
ni que me había ocurrido.
Si me miraba al espejo veía un zombi
un muerto viviente atrapado en el hielo
era la incomunicación atroz
era la inmovilidad absoluta
pero ella la que me amaba me besaba
y era como si una hoguera
derritiera un hielo de miles de años
me volvían los colores a la piel
los pensamientos a la mente
y los sentimientos al alma.
Le debo salvarme de mi prisión
cuando yo mismo era mi celda y mis cadenas
sin poder hablar sin poder moverme como los muertos.
El dolor de ver de verdad
Me saco la venda de los ojos
salen mis ojos adheridos a la venda
y sigo viendo la oscuridad
la oscuridad el horror la desesperación
pero tengo la seguridad de que es cosa de tiempo
que lo peor ya pasó
y en las cuencas vacías como nidos abandonados
me crecerán otros ojos
limpios lavados en la sangre y en las pústulas de las llagas
ojos que verán más allá de las dualidades
de la oscuridad y la luz
del dolor y del placer
de la vida y de la muerte.
Escribo estas líneas ciego
pero ya alcanzo a ver lo blanco de la hoja
y lo negro de las letras que escribo.
Pronto veré claramente.
Uno no vuelve a ser el mismo
después de la tortura
Es extraño pasar a ser un extraño para uno mismo
me pasó lo que le pasó a muchos que pasaron por la tortura
no poder ser el de antes un día nacer muerto a la vida
la sonrisa y la mirada tienen algo que da miedo
y es la huella la marca con que nos dejaron
para que el sol que miremos nunca brille
para que la lluvia que nos moja nunca nos limpie
el alma es la caja de pandora pero sin la esperanza
si ellos ganaron es que la tortura vuelve como pesadilla
si ellos ganaron es que el miedo hace que callemos
si ellos ganaron es que todavía tenemos la venda en los ojos
y el propio cuerpo la propia mente ya no nos pertenece.
Juro que moriré buscando reír y llorar como lo hacía antes
Juro que moriré buscando volver a emocionarme con el crepúsculo.
Nos torturaron para que cada día
lo volviéramos a recordar
Cuando recuerdo cae sobre mí el peso de lo oscuro
veo máscaras horribles y oscuridad
amigos desangrándose y oscuridad
torturados con los ojos desorbitados y oscuridad
sangre en el piso y oscuridad
y luego nada más que una sombra que crece
y crece las raíces rompen la tierra
me atrapan como cuerdas o serpientes las piernas
caigo y ciego no sé lo que ocurre
pero sé que es algo espantoso
como degollados que leen en sangre mi poema
como desaparecidos cuya ausencia toca mi poema.
Por eso a veces quiero olvidar
viajar en un presente donde no pesa el horror
oler una flor y sentir su fragancia como una cura
mirar una puesta de sol y decir saldrá mañana
pero como un castillo de arena que una ola de sangre
destruye de golpe así me pasa me atacan los recuerdos
y sé que sólo seré libre si dejo en el papel
las huellas de lo que me ocurrió un día.
La luz al final del pasillo
En ese pasillo oscuro que era mi tumba
yo finalmente había enloquecido
traté de refugiarme en mi interior
pero de ahí me sacaron a golpes y garabatos
me dejaron suspendido en el tiempo
el tiempo tenía cara de asesino
pero un día sin saber cómo
avancé por el pasillo y desemboqué en otro
y al llegar a su final había otro
y después de ese uno nuevo y así sucesivamente
llegué al desierto donde fui tentado por un fiscal militar
pero como yo no podía ni hablar
otro lo hizo por mí y me salvó el alma
pasé cuarenta días y cuarenta noches
en una clínica psiquiátrica
me daban un cóctel de medicamentos
me cuidaban mi esposa y mis hijos .
Ahora cada vez que salgo a pasear
o camino al trabajo sé que mis pasos
me alejan más y más de esa pasillo.
La pesadilla terminó y hoy es un día lindo de sol.
Lo que perdí en el incendio
La fuerza bruta del incendio de los bosques
irrumpió en mi vida un día en que iba al trabajo
echaron abajo la puerta a patadas y culatasos
el calor intenso como del lugar donde se alimenta el infierno
las llamas como seres apocalípticos fuego como una plaga
y yo y los míos éramos un bosque flora y fauna
la música de la poesía el sonido de los abrazos
entonces como una ola nos arrasó y lo negro
de la noche sin estrellas era el carbón
las cenizas como una playa cuyas arenas
soportaron una lluvia de soles mortales
y qué distinto del que fui
perdí lo vegetal las sombras las aves
que hacían su nido en mí.
Hoy la desesperación se pasea por la tierra arrasada
Hoy en los ojos la locura mira alucinaciones
Hoy en las manos un temblor interminable
Hoy en la boca las palabras son trituradas
y solamente se escucha un murmullo sin sentido.
Veo a lo lejos
Allá lejos adonde apenas alcanza mi vista
veo un punto negro que me atrae como un imán
como si me deslizara sin tocar la tierra
avanzo en dirección al punto negro
a medida que me acerco veo unas siluetas
me aproximo y veo a unos hombres
torturando a otro hombre que loco de dolor grita
(el grito cierra mi voz como cemento)
el hombre que torturan soy yo
veo la escena como si fuera una película.
Siento que nunca debería haber vuelto al lugar
donde sufrí tanto
el punto debería haber sido sólo eso
un punto final y un punto de partida
Lloro conmigo
Como se transita el tiempo dejando tomando
rasgos físicos ideas sentimientos
hasta ser alguien muy distinto
así en mi encierro comencé a transitar la locura
mi muñeca sangraba y las manchas de sangre
marcaban el camino para poder volver por donde vine
poco a poco me fui volviendo fantasma
desaparecían mis pies en la oscuridad luego las manos
(los que estuvieron en los sótanos de la fiscalía saben a qué me refiero)
al final hasta mi propio rostro si no lo recordaba
era que tenía otro los pensamientos lo mismo
y así atravesé los muros de mi prisión
salí afuera y la luz se me clavó en los ojos
avancé por un desierto donde no había luz ni oscuridad
transité un territorio imposible de definir
me convertí en otro en un viejo en pocos días
en un muerto más de la dictadura
ha cambiado todo en mí y angustia la desesperación
entonces veo en el suelo las piedrecitas rojas
las manchas de sangre y las sigo y llego hasta él
hasta ese que fui antes de la prisión
lo abrazo y nos ponemos a llorar juntos.
Sobreviví y escribo denunciando
Quedó atrás la pesadilla como una película vieja
que nadie ve salvo algunos historiadores
y gente que no quiere que el pasado
nos esté esperando en el futuro.
Cambié de piel en estros años
también me cambió el color del cabello
y me doy cuanta que tanto he cambiado
que estas palabras no las escribo yo
son apenas gotas negras que no alcanzan a ser lluvia.
Quién escribe esto con mi mano
y con mis recuerdos ?
los que ya no están
los desaparecidos
los asesinados
Ellos son los verdaderos poetas
y yo un simple mortal que me presto
para que sus voces no caigan en el olvido.
El dolor duele cuando el cielo
se cae a pedazos que no pueden
ser puestos al interior de un caleidoscopio.
pero el dolor no duele si uno
abre la tierra como una trinchera
y se introduce en ella semilla
semilla de uno mismo
semilla de lo que se ama
semilla de un bosque de palabras
donde las rimas son mares
bandadas de palomas ecos de canciones
jóvenes que se besan un niño que nace.
La lucha continúa dentro de uno
El dolor me durmió como un viaje
demasiado largo y fatigoso
que termina justo donde comenzó.
Ser espejo es terrible pero ser espejo trizado
es ya algo insoportable
ir por la calle reflejar la calle
los transeúntes los mendigos los vehículos
el extenso río donde habito
sumergido respirando por las heridas
y por la luz del sol.
Voy a despertar y atravesaré
ese territorio en llamas
que es la desesperación
reflejaré las cosas tal como son
y haré rimar el corazón
con la soledad de los ancianos en las plazas
voy a poner al lado de la mirada
el fuego bueno y al lado de los muertos
un fuego negro
trabajaré todos los días en fortalecer
al viento para que pueda hacer flamear las banderas
y elevar alto los volantines de los niños en los parques
volveré ?eso es lo central- a experimentar lo que he experimentado
en todos aquellos momentos en que me he sentido vivo.
Como un perro
Como un perro que se cura sus heridas
lamiéndolas constante y pacientemente
así yo acurrucado en mi rincón de paciente
mientras las palabras de la psicóloga
apartan el dolor de mi mente
colocan las cosas en su justo lugar
y yo siento la mejoría no en el cuerpo
en el cielo que miro como si lo viese por vez primera.
Peor que como se trata a un perro
así me trataron y no me dieron muerte
porque no querían gastar una bala
y porque sabían que matámdome el alma
yo sería una sombra que oscurecería
los lugares y los seres por donde yo pasara.
La sesión dura una hora y al final
ya no escucho ni mi voz ni la de la doctora
tan sólo una voz potente imperativa
que repite ¡Lázaro, levántate y anda!
Pierdo mis escondites
Me saca una tras otra mis máscaras
no tengo donde ocultarme
y por mis mejillas caen lágrimas de sangre.
sin rostro alguno donde refugiar
mi autocompasión mi angustia y mis miedos
no aparece mi calavera no aparece lo óseo de mi cara
en ese sitio sólo surge una oscuridad llena de luz fraterna.
En el sótano de la fiscalía militar
No me importa la electricidad
ni tener que comerme mis propios vómitos
pero lo que no soporto es que rompan
la pelota de futbol que me regalaron para la pascua
también me angustian que se vayan todos
los veo como a fantasmas atravesar los muros
y me dejan solo con la oscuridad del horror
como si el fantasma fuera yo y no me ven
mis abuelos pasan frente a mí y ne me ven
lo mismo mis padres mis hijos
la mujer que amo la madre de mis hijos
todos pasan y desaparecen
el instante en que los veo es una tregua
que me concede el dolor y la locura
pero cuando todos se han ido y la oscuridad es tal
que ni siquiera veo mis manos
sé que mi corazón será negro
por el resto de mi vida
y sé que por él pasará una sangre también negra
porque me han dejado solo y con el alma ciega.
No es la vida esto
?A veces quisiera no haber nacido?
The Queen
Esto no puede ser la vida
tal vez sí la realidad pero nunca la vida
se viene todo encima te sepulta como una ola de dolor
ahogado bajo voces que no entiendo lo que dicen
acribillado por ojos que miran sin verme
alejándome más y más de mí mismo
yo soy el horizonte yo le doy mi sangre
siempre es atardecer
y las cosas una puerta cerrada
ventanas movidas por el viento
alguien trabaja martillando y no es mi corazón
televisores encendidos vehículos que pasan
y pasan como una serpiente cuyas escamas
son las luces encendidas resplandor metálico
niños saliendo del colegio basureros
cargando basureros para vaciarlos en el camión
la feria los mall y los cines exhibiendo el éxito de taquilla
todo el sonido y los gritos eco de gritos míos.
si la vida es esto entonces yo no quiero
estar vivo que se detenga mi corazón
que suene el chirrido del esfuerzo
que golpee mi sangre la última palabra
que todo desaparezca para mí
yo me sumerjo en la irrealidad
del sueño y la locura
y de ahí no me sacarán ya más
llamas son mis heridas ellas me consumirán.
Osvaldo Ulloa
osvaldoues@hotmail.com Escritor chileno

Autor/a Osvaldo Ulloa 07/08/2005